Noche sombría de Luz Casal en Alicante.

Photo + crónica: by juan sáez

16/08/2024. Plaza Toros Alicante.

No fue ayer la mejor noche de LUZ CASAL, en su concierto de la Plaza de Toros de Alicante.

Lejos estuvo de esa Luz que esperábamos, y que nos dejó hace apenas un mes en el Leturalma de Rozalén con el corazón encogido y el alma reconfortada, con una delicadeza y una elegancia que iluminó el escenario desde la primera hasta la última nota.

Pero ayer salía al escenario alicantino una LUZ CASAL quizás cansada, dejando entrever algún signo de agotamiento. Y, aunque la artista gallega lleva más de 40 años sobre las tablas, es normal que en una gira de este tipo haya algún día donde las cosas no salen como uno quisiera.

Puede que también tuviera parte de culpa una iluminación desacertada, con una dureza algo excesiva, junto con unos tonos demasiado amarillentos y anaranjados, que resaltaban en demasía las sombras y los rasgos en la cara de la cantante que, como decimos, parecía acusar algo de cansancio.

Además, es posible que no le haga un gran favor al espectáculo el hecho de que el público esté sentado, y es que Luz es una artista que, a pesar de la evolución hacia una presencia melódica y serena, tiene dentro un corazón y una esencia rockera a la que no renuncia, como tampoco lo hacen sus seguidores. Seguro que en una sala, o en un auditorio, y con otro tipo de espectáculo esto funcione bien, pero no en el show que ofrece Luz en esta gira de “Las Ventanas de mi Alma”.

Tampoco puso mucho de su parte una entrada modesta en el coso alicantino, lejos del lleno total, algo que no llegamos a entender muy bien cuando hablamos de una artista del calibre de LUZ CASAL, una de las referencias artísticas de nuestro país y más allá de nuestras fronteras. Quizás haya que reflexionar sobre un exceso de oferta en cuanto a espectáculos musicales se refiere, y es que sólo este fin de semana en la ciudad de Alicante, Luz tenía que competir nada más y nada menos que con Ara Malikian, Loquillo, y Miguel Poveda, para llevarse el gato al agua.

Pero, en realidad, todo esto es accesorio, porque lo que la gente viene a escuchar es música, y sobre la música debe girar todo.

Pues bien, tampoco en esto hubo suerte anoche.

Salió LUZ CASAL al escenario mientras sonaban las primeras guitarras de “Hechizado”, un tema del álbum “Luz III” de 1985, con el que de alguna manera le pedía al público a que se atreviera a dejarse llevar para ser hechizados por el espectáculo, al más puro estilo del “Ocupen su localidad” de Joaquín Sabina. Sin embargo, el hechizo parecía no funcionar, porque el sonido comenzó bastante deficiente y no estaba a la altura de una artista como Luz.

Pareciera que las meigas habían venido a visitar a la gallega esta noche…y así fue, porque en la segunda canción ocurrió algo que, a nuestro juicio, condicionaría el desarrollo de todo el concierto.

Mientras sonaba “Detrás de tu mirada” (Los Ojos del Gato. 1984), Luz desaparecía y se iba al suelo, pegándose, como ella misma ha dicho hoy, un “galletón considerable”. Aunque en un primer momento, el público no mostró signos de preocupación, pensando posiblemente que era uno de los movimientos previstos en la coreografía en los que la cantante se agacha en el escenario, pero esto ocurre más avanzado el concierto; los músicos, aunque preocupados, siguieron el show con profesionalidad, y también el resto del equipo, probablemente porque Luz les indicó con la mirada que todo estaba bien.

Con cara de consternación, y sin saber muy bien qué había pasado, Luz recuperó como pudo el micrófono y siguió cantando desde el suelo, con alguna dificultad para volver a levantarse.

Pero estamos hablando de LUZ CASAL, ejemplo de lucha y fortaleza, por lo que, a pesar de los signos evidentes de dolor en su brazo izquierdo, la artista continuó con el espectáculo hasta el final, y que le honra como persona y como artista, desde la perspectiva de que un artista se debe a su público.

Algo había fallado en el escenario y Luz había tropezado, o se había resbalado, pues bien…sin detener el show, entre canción y canción, y con una improvisación de guitarra y teclado para alargar los tiempos, los técnicos eliminaban el revestimiento del suelo, y asunto solucionado.

A partir de ahí Luz intentó remontar el concierto, aunque con las limitaciones de su brazo dolorido, cantando algunos de sus himnos como “Sentir”, “No me importa nada”, que dedicó a todas las mujeres, “Entre mis recuerdos” dedicada especialmente a su madre Matilde Paz Blanco, “Besaré el suelo”, y “Un nuevo día brillará”.

Con “Hola, qué tal” llegaba el momento en que Luz llamaba en directo a Verónica, que la noche anterior había estado en el concierto de Barcelona, para charlar un rato, tal y como hacía durante la pandemia, donde la artista hablaba por teléfono con gente desconocida, situación que después hizo que naciera esta canción.

A continuación, “Es por ti”, la versión en castellano de “Boig per tu” de Sau, y en la que Luz les hacía un guiño cantando la frase del estribillo en catalán.

El concierto seguía con “Quizás” y “Antes que tú”, de la que explicaba que era el reflejo de la arrogancia y la fragilidad del éxito.

Llegaba entonces el momento de presentar a la banda, a su familia, con Borja Montenegro en las guitarras, Mr. Peter Oteo en el bajo, el alicantino de adopción Jorge Ojea en las guitarras que rompía  el contexto y se presentaba con la intro del “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana, el Sr. Baldo en los teclados y piano, y en la batería el gran Tino di Geraldo, que tras las presentaciones tocaron la genial e inmortal “Rufino”, que es una de las seguras en el repertorio 40 años después, a pesar de las voces críticas con esta canción.

“Loca” y “Un pedazo de cielo” daban paso a “Piensa en mí” y “Te dejé marchar”, con la que finalizaba el concierto.

Para entonces, el sonido había mejorado bastante, el público había dejado las butacas y bailaba en el ruedo, y Luz había conseguido llevarse el espectáculo a lo más alto, aunque el brazo seguía dolorido.

Se podría haber hecho algún recorte en el repertorio sobre la marcha, por motivos evidentes, pero nos consta que sonaron todas las canciones previstas.

El público despidió a la artista y a su banda con una ovación, mientras sonaba la versión que Luz ha hecho de “El Canto del Gallo” de Radio Futura.

Para tranquilidad del personal, esta misma mañana Luz daba señales en redes y aparecía navegando en el Mediterráneo rumbo a nuestra queridísima Tabarca, aclarando que, aunque el brazo seguía dolorido, todo se había quedado en una contusión.

Gracias Luz por luchar contra los elementos y sacar adelante el show, no todos lo hubieran hecho. Además, una mala noche la puede tener cualquiera.

Estamos impacientes por el próximo.



Descubre más desde sombrasdelachina

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑